En búsqueda del humor

En búsqueda del humor

La sensación que lo capturó vino de muy hondo, de un pasado muy lejano. Esa sensación lo habitaba desde siempre pero él no sabía mucho de ella. Regresaba, imperiosa, sin avisar, y él, él, se le rendía. Pero, ahora; ahora algo había cambiado. Una extraña seguridad lo acompañaba. La sensación ya no se quedaba mucho tiempo. Pero durante algunos momentos su presencia parecía eterna. Le hacía sentir la enormidad del vacío de su vida. Si, la caída podía ser muy honda de modo que su ánimo se encogía hasta desaparecer. Era como si cediera el hilo que sujetara sus fragmentos. De pronto se desarmaba, solo veía pedazos suyos, cada vez más remotos. Se sentía, desfondado, a la deriva. El miedo que sentía amenazaba convertirse en pánico.

Mientras vivía la caída, se sentía en la antesala de la muerte. Y allí, una voz le decía: estoy de regreso y tú, tú mismo, estás, ahora, donde siempre; o sea, aquí, conmigo, tu dueño. Y, envalentonada, esa voz continuaba: ya disuélvete, no luches, entrégate. Eso que pretendes ser es una mentira sin consistencia. Mírame bien, no huyas. Pregúntate: ¿acaso tiene valor eso a que te aferras? Tu sabes que no. Lo que te separa de mí es solo tu cobardía.

Todo esto le sucedió mientras manejaba. De pronto, todo su afán careció de sentido. Desacompasado, su corazón no garantizaba más la continuidad de sus latidos. Era una melcocha informe que inundaba su pecho. Y su conciencia, pegada a su vientre pues había comido, otra vez, demasiado, estaba alertagada. Pensó que la vida era una flatulencia que su cuerpo dejaría escapar en cualquier momento.

Pero cada vez las caídas eran menos frecuentes y, además, se levantaba más rápido. Algo en su interior había cambiado.

Total, como en otras muchas ocasiones, el episodio pasó. Ahora, sin embargo, se había propuesto preguntarse sobre el por qué de la intensidad de la caída y, también, sobre el por qué de la rápida recuperación de su ánimo. ¿Qué le había pasado? No lo sabía. La sorpresa de caer y de levantarse de inmediato eran experiencias que tendría que interrogar y razonar. Lo más novedoso era que la voz antes lo sometía tenía ahora menos volumen.

Para explorar lo sucedido tenía que liberar a las palabras de esas cadenas que las llevan a formar expresiones que no revelan lo que se ha sentido, aquello que se lucha por expresar. Tenía que combatir la falsificación de la experiencia por el lenguaje. Esa lucha era agotadora. Significaba escribir lo mismo decenas de veces.
Total, se había impuesto la fuerza que lo mantiene unido. El desánimo fue expulsado. Había cambiado, casi sin darse cuenta. Aprendió que el amplio mundo de lo posible no está ni en el cielo de las promesas exaltadas; ni, tampoco, en el infierno del anhelo angustiado. Era desde esos lugares que provenía la famosa sensación que lo secuestraba. Y también desde allí venía la implacable voz que lo sometía. El mundo de lo posible era limitado y penoso pero también real y tangible, con sus buenos momentos que hasta podrían multiplicarse, si uno se logra comprometer con esta empresa.

Pero un aprendizaje no tiene porque ser definitivo. Y tampoco una resolución es una garantía absoluta. El aprendizaje es una probabilidad, y, la resolución, una apuesta que debe renovarse. En todo caso, la sabiduría no es algo que se gane una vez para siempre. Los retrocesos y las contingencias: todo puede fallar pero lo interesante es la confianza en que la caída no será la última realidad. Al menos, por un buen tiempo.

Mejor se vive en las coordenadas de lo posible. El cielo es una invención que surge en la tristeza. Pero no hay que tomarlo en serio pues es imposible vivir en un éxtasis continuo. Y el infierno es el anhelo que quema, la angustia por llegar a ese lugar que no existe. Pese a todo, es más real que el cielo pues la miseria es más pegajosa que la alegría. Pero tampoco sirve de gran cosa pues el infierno es un lugar donde cualquiera quedarse para siempre.

Estos cambios, ya no temía decirlo a boca llena, eran un progreso. Pero sentía que a su historia algo le faltaba. En algún momento se le había extraviado el sentido del humor. Cuando joven le gustaba reírse y hacer bromas. Pero él mismo, sin saberlo, lo expulsó. El humor se le antojaba una pérdida de tiempo pues no era el camino para llegar al cielo. Era poco serio y productivo. Ahora, en esta nueva posición, rechazaba esa productividad pues se daba cuenta que esa exigencia, que vetaba el humor, venía de la voz que lo tiranizaba y que esa era la voz del condenado que desde el infierno le prometía el cielo.

Pero el hecho es que su ánimo no terminaba de abrirse para el buen humor. Tendría que esperar. O, de repente, tendría que convocarlo para que saliera de su escondite. Pero en medio de la espera le daba una gracia irremediable esa impostura que lo reclamaba. Ese patético deseo de cielo y de muerte. ¿Trágico o ridículo?, se preguntaba. Y no sabía responder. Pero le daba mucha gracia lo ridículo que era su pequeña tragedia. Su propia tontería le arrancaba una sonrisa. Una vergüencita. Para alucinarse problemas, si que era un maestro.

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¡Onquray, onquray!

“Onquray, onquray”

Este es el nombre quechua de esas mariposas nocturnas, grandes y torpes, que se estrellan una y otra vez, atraídas por la luz, contra lámparas y ventanas. Aparecen en zonas que no están densamente pobladas, cerca a los desiertos o a los campos. Estos animales no son bien recibidos. Las muchachas suelen tenerles miedo. Y los hombres se inquietan pues el ensañamiento que tienen contra sí mismos no deja de portar una pregunta. En todo caso, todos se sienten liberados cuando alguien mata al bicho. Quizá, al final, haya un rastro de pena, como el ocasionado por la desaparición de un familiar lejano. (más…)

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Hijito lindo: tráeme la luna

En torno al film Limitless

En una perspectiva que rescate la tradición de los estudios culturales habría que resaltar los efectos de poder producidos por el film. Esta focalización no tiene porque excluir sino que tiene que integrarse, en la medida de lo posible, con el análisis de la forma. Pero la inquietud que nos guía es desentrañar el impacto del film sobre el universo de los valores; es decir, sobre la producción del deseo y la subjetividad. Finalmente se trata de ganar conciencia sobre las maneras en que el arte pretende orientar la vida. Se trata entonces de una lectura política. (más…)

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Caminos sin salida

El nilihista y el déspota

El desencanto está por todas partes. Son la voces del desánimo y la claudicación que nos dicen que nada vale la pena. Y con esas voces agonizamos en la vida cotidiana. Como todo es engaño, y nada merece realmente la pena, entonces lo más sensato es no tener ilusiones para así tener menos que lamentar. Esta actitud está presente en el corazón de nuestra época marcada por el relativismo moral y la crisis de lo sagrado. Todo es igual, todo es comprensible, nada es mejor. (más…)

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Pensar sin miedo

A lo que nos inquieta sin razón podemos llamar pensamiento. En la vida cotidiana, en el cernido de la experiencia del día, queda algo que nos preocupa. Es un algo que se resiste al olvido pero también a la comprensión. Algo que no cesa de cesa de afectarnos. Es un dolor que nos invita a pensar, a desarrollar ese monólogo interior que es la base del aprendizaje. Todos tenemos pensamientos, ocurrencias inesperadas, que nos demandan pensar. (más…)

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Gestación sin alumbramiento

El demorado nacimiento del nacionalismo peruano

La construcción mítica de la nación se pierde en la oscuridad de la historia pues algunos de los elementos que la constituyen no son fechables. Entonces se supone, en una suerte de determinismo retrospectivo, que los elementos que la nación galvaniza estuvieron siempre allí o, en todo caso, que fueron surgiendo en función de lograr esa cristalización que da sentido a hechos que de otra manera aparecerían como contingentes e inarticulados. (más…)

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Jesús Gonzalez Requena en Lima

Jesús González Requena es psicoanalista y semiólogo especializado en el análisis textual de la imagen. Poseedor de una amplísima cultura visual y conocedor en profundidad de la teóría  psicoanalítica, González Requena es ante todo un autor, alguien que no cree en textos sagrados o verdades definitivas. El saber debe reconstruirse -fervorosamente- en diálogo con la época, por lo que no basta permanecer como discípulos, piensa JGR. (más…)

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La máquina insomne

(Ponencia presentada en el coloquio Psicoanálisis y libertad, organizado por la Maestría de Estudios Teóricos del Psicoanálisis)

La máquina insomne

El afiche que inspira el coloquio proviene del film Matrix y representa el momento en que Neo es confrontado con la opción de si tomar la pastilla azul o la pastilla roja. La pastilla azul representa el regreso al mundo de las fantasías programadas donde, sin saberlo, vive la mayoría de la gente. Optar por la pastilla roja es decidirse por la libertad, por la posibilidad de construir una vida propia. (más…)

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Gustavo Gutiérrez

La figura del R.P. Gustavo Gutiérrez representa –ejemplarmente- valores y logros que nos sentimos orgullosos de reconocer pues son el fundamento mismo de la comunidad universitaria.

Su obra es una fuente de inspiración, una muestra de lo que puede el esfuerzo y la tenacidad cuando están acompañados por la reflexividad y la elevación moral.

Esta obra es múltiple, compleja, fecunda. No obstante, creo que en la base de esta obra hay, digamos, una pretensión de autoría que nos convoca pues exige a los que venimos detrás a pensar también, desde nuestras propias circunstancias y con nuestra propia cabeza. (más…)

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Perplejidades de la memoria

Desde lo que puede llamarse la “perspectiva ilustrada” elaborar la memoria es una actividad liberadora pues en el esfuerzo por relatar verazmente el pasado llegamos a comprender el entramado de causas, decisiones y azares que llevaron a que la realidad se configurara de una manera determinada. Elaborar la memoria, urdir los hechos en una narrativa comprensiva, implica relacionar hechos que hasta antes estaban olvidados o desconectados entre sí. Una memoria veraz puede liberarnos del pasado, impedir su reproducción en el presente, de manera de abrirnos hacia la libertad, a la posibilidad de escoger nuestro futuro. (más…)

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